lunes, 1 de agosto de 2016

Reinos Distantes.

Prólogo.

Esta es una historia de hace mucho tiempo. En esta época los 4 Reinos vivían en paz y harmonía, Lebius, Fredria, Morutis y Bisia, cada uno de ellos eran gobernados por sus legítimos Reyes, los cuales por cargos hereditarios recibían el mismo nombre que el de su Reino. Sin embargo, un día, los Dioses decidieron otorgar un maravilloso Don a los próximos herederos de la corona de los 4 Reinos, el Don de la inmortalidad. El primer heredero a tales poderes fue el Reino de los Morutis. algo que los 3 Reinos restantes pagaron con creces. El ex-príncipe Morutis un muchacho de gran estatura, robusto, y fuerte, de cabello negro como el physocarpus y unos penetrantes ojos azul marino con un carácter fuerte y un ego mayor que el de Ramses. Decidió conquistar los cuatro Reinos antes de que los príncipes restantes pudiesen hacer algo en su contra. Empezando por el más pacifico de todos, el Reino de los Lebius. Éste fue completamente exterminado, sin contar con el próximo heredero a la corona de los Lebius. Al igual que el Reino de los Lebius gran parte del Reino de los Bisia cayó también junto con la actual Reina, otorgando a la princesa del mismo Reino el poder de la inmortalidad y así logrando acabar con la invasión, sin embargo en el momento en el que la Reina Bisia I había sido asesinada. Más de la mitad de su Reino había sido ocupado por los Morutis. Por suerte durante la batalla entre los Bisia y los Morutis, el nuevo rey de los Lebius pudo ser rescatado.
El Reino de los Fredria no pudo ser invadido, ya que La Reina Fredria I se suicidó al oír las hazañas llevadas a cabo por el Rey Morutis II. Y así la Reina Fredria II pudo heredar el trono para proteger el Reino. La única forma en la que los Reinos seguirían en paz.




Una vida en los Reinos “Paradisíacos

Años más tarde en el palacio del Reino Bisia durante la estación de invierno, un chico de unos 16 años de edad, de cabellos dorados y unos ojos castaños que desprendían nobleza y humildad, vestido con una bufanda de un delicado verde jade y túnicas de un verde más intenso y los bordes de un precioso gris, se disponía a partir a la escuela de magos. La cual se situaba justamente al lado del bosque de los Héchira, un lugar sin pertenencia alguna, un lugar disputado entre los Morutis y los Bisia al cual nadie se atrevía a entrar, sin embargo, el chico esa mañana había visto un lobo de pelajes plateados que jamás había visto antes. Deslumbrado por el hipnotizante color, decidió seguirle. Una vez dentro del bosque, un escalofrío recorrió su cuerpo al darse cuenta que había perdido al lobo entre la maleza, ahora adornada con un precioso blanco proveniente de la nieve, y lo peor era que él se había perdido también. Aunque de la nada una niña del mismo color de pelo que el lobo comenzó a verse en la distancia, esta chica se iba acercando más y más hasta esconderse tras un árbol y observarlo enseñando solo la mitad de la cara. Al igual que él llevaba una túnica, pero sin embargo, se podía ver unos colores negros, con unos bordes rojos los cuales tenían pequeñas rupturas provenientes de un animal. Incluso sabiendo que esa chica podía proceder del otro lado de los territorios de Bisia, éste sabía que la única forma de salir era con la ayuda de la chica:
  • Eeee... Hola... Me llamo Lebius y... creo, creo que me he perdido. ¿Me podrías ayudar a encontrar la salida?
  • ¿Por qué me seguías? ¿ No sabes que este sitio es peligroso? Te podría matar fácilmente, deberías de quedarte cerca de mami y papi si no puedes arreglártelas solas, dijo con voz fanfarrona saliendo de detrás del árbol.
El chico tartamudeando se dispuso a responder a la maga recién conocida
  • Solo vi un lobo y me... me pareció tan bello que quería contemplarlo por unos minutos más.
De repente la chica se abalanzó sobre él y durante esta acción sus delicadas manos se convertían en unas garras envueltas en un pelaje de color gris plateado ,y su frágil barbilla se alargaba formando una mandíbula con dos grandes colmillos que sobresalían sobre la misma. Su espalda se encorbaba formando un lomo que parecía tener la fuerza de cuatro caballos juntos.
Cuando esta llegó a posar sus patas delanteras sobre él, éste se cayó hacia atrás dejándolo completamente indefenso, sin embargo, cuando uno de los colmillos rozó la piel del chico, la maga se desmayó sobre él, haciendo que el chico se estremeciera, al sentir el latido del corazón proveniente del pecho de la chica. Durante el tiempo que la chica estaba desvanecida, Lebius no se movió de su lado ni un segundo, ya que no era solamente su única salida, si no que también, se sentía culpable por lo que había pasado. Después de unos momentos, la chica logró reaccionar lentamente hasta finalmente ponerse en pie. En esos instantes, la chica flaqueó con el pie derecho en el momento en el cual intentaba hacer un conjuro en contra de Lebius. Sin embargo el chico se dispuso rápidamente a ayudar a la chica y dejarse usar como apoyo. En esos instantes la muchacha lo abrazó del cuello con las dos manos hasta llegar a sentarse en una roca cubierta de pequeños copos de nieve. Momento en el cual se dispuso a hablarle decentemente:
  • Creo que te debo una disculpa... Gracias por tu ayuda, por cierto me llamo Hela. Soy la Hermana menor del Rey de los Morutis, Hela II.
  • Oh gracias a dios que estás bien, bueno, gusto en conocerte. No te preocupes, supongo que es algo normal el tenerle miedo a un completo extraño.
  • Pero... al contrario, tú tenías plena confianza en mí.
  • Supongo que es porque sé que no eres una chica de malas intenciones.
Durante la conversación unos pequeños copos de nieve empezaron a caer, los cuales poco a poco empezaron a tomar fuerza hasta convertirse en una fuerte ventisca. Los magos al ver tal ventisca se dispusieron a esconderse en una pequeña cueva cercana al sitio al cual estaban. Una vez llegaron a la cueva la pequeña decadencia de la maga había empeorado, Lebius al ver a la chica en tal estado decidió dejar la bufanda que traía al cuello en la intemperie para después usarla como una bolsa de hielo, y así bajar la fiebre de la hechicera, al igual el joven dispuso su túnica para que la chica no se enfermara aún más. Lebius agotado y sin fuerzas tras haber cargado a Hela hasta la cueva decidió abrazar a la nigromante y así pasar la noche hasta la mañana siguiente.



1 comentario:

  1. Por favor decidme si entendeis la historia o si realmente es confusa, me sería de gran ayuda al igual que me haría mejorar la siguiente parte de esta historia.
    También podría hacer una mejor aclaración si pensáis que es necesario.

    ResponderEliminar