Reinos Distantes.
Prólogo.
Esta es una
historia de hace mucho tiempo. En esta época los 4 Reinos vivían
en paz y harmonía, Lebius, Fredria, Morutis y Bisia, cada uno de ellos eran gobernados
por sus legítimos Reyes, los cuales por cargos hereditarios
recibían el mismo nombre que el de su Reino. Sin embargo, un día,
los Dioses decidieron otorgar un maravilloso Don a los próximos
herederos de la corona de los 4 Reinos, el Don de la inmortalidad. El
primer heredero a tales poderes fue el Reino de los Morutis. algo que
los 3 Reinos restantes pagaron con creces. El ex-príncipe Morutis un
muchacho de gran estatura, robusto, y fuerte, de cabello negro como
el physocarpus y unos penetrantes ojos azul marino con un carácter
fuerte y un ego mayor que el de Ramses. Decidió conquistar los
cuatro Reinos antes de que los príncipes restantes pudiesen hacer
algo en su contra. Empezando por el más pacifico de todos, el Reino
de los Lebius. Éste fue completamente exterminado, sin contar con el
próximo heredero a la corona de los Lebius. Al igual que el Reino de
los Lebius gran parte del Reino de los Bisia cayó también junto con
la actual Reina, otorgando a la princesa del mismo Reino el poder de
la inmortalidad y así logrando acabar con la invasión, sin embargo
en el momento en el que la Reina Bisia I había sido asesinada. Más
de la mitad de su Reino había sido ocupado por los Morutis. Por
suerte durante la batalla entre los Bisia y los Morutis, el nuevo rey
de los Lebius pudo ser rescatado.
El Reino de los
Fredria no pudo ser invadido, ya que La Reina Fredria I se suicidó
al oír las hazañas llevadas a cabo por el Rey Morutis II. Y así la
Reina Fredria II pudo heredar el trono para proteger el Reino. La
única forma en la que los Reinos seguirían en paz.
Una vida en los
Reinos “Paradisíacos”
Años más tarde
en el palacio del Reino Bisia durante la estación de invierno, un
chico de unos 16 años de edad, de cabellos dorados y unos ojos
castaños que desprendían nobleza y humildad, vestido con una
bufanda de un delicado verde jade y túnicas de un verde más intenso
y los bordes de un precioso gris, se disponía a partir a la escuela
de magos. La cual se situaba justamente al lado del bosque de los
Héchira, un lugar sin pertenencia alguna, un lugar disputado entre
los Morutis y los Bisia al cual nadie se atrevía a entrar, sin
embargo, el chico esa mañana había visto un lobo de pelajes
plateados que jamás había visto antes. Deslumbrado por el
hipnotizante color, decidió seguirle. Una vez dentro del bosque, un
escalofrío recorrió su cuerpo al darse cuenta que había perdido al
lobo entre la maleza, ahora adornada con un precioso blanco
proveniente de la nieve, y lo peor era que él se había perdido
también. Aunque de la nada una niña del mismo color de pelo que el
lobo comenzó a verse en la distancia, esta chica se iba acercando
más y más hasta esconderse tras un árbol y observarlo enseñando
solo la mitad de la cara. Al igual que él llevaba una túnica, pero
sin embargo, se podía ver unos colores negros, con unos bordes rojos
los cuales tenían pequeñas rupturas provenientes de un animal.
Incluso sabiendo que esa chica podía proceder del otro lado de los
territorios de Bisia, éste sabía que la única forma de salir era
con la ayuda de la chica:
- Eeee... Hola... Me llamo Lebius y... creo, creo que me he perdido. ¿Me podrías ayudar a encontrar la salida?
- ¿Por qué me seguías? ¿ No sabes que este sitio es peligroso? Te podría matar fácilmente, deberías de quedarte cerca de mami y papi si no puedes arreglártelas solas, dijo con voz fanfarrona saliendo de detrás del árbol.
El chico
tartamudeando se dispuso a responder a la maga recién conocida
- Solo vi un lobo y me... me pareció tan bello que quería contemplarlo por unos minutos más.
De repente la
chica se abalanzó sobre él y durante esta acción sus delicadas
manos se convertían en unas garras envueltas en un pelaje de color
gris plateado ,y su frágil barbilla se alargaba formando una
mandíbula con dos grandes colmillos que sobresalían sobre la misma.
Su espalda se encorbaba formando un lomo que parecía tener la fuerza
de cuatro caballos juntos.
Cuando esta
llegó a posar sus patas delanteras sobre él, éste se cayó hacia
atrás dejándolo completamente indefenso, sin embargo, cuando uno
de los colmillos rozó la piel del chico, la maga se desmayó sobre
él, haciendo que el chico se estremeciera, al sentir el latido del
corazón proveniente del pecho de la chica. Durante el tiempo que la
chica estaba desvanecida, Lebius no se movió de su lado ni un
segundo, ya que no era solamente su única salida, si no que también,
se sentía culpable por lo que había pasado. Después de unos
momentos, la chica logró reaccionar lentamente hasta finalmente
ponerse en pie. En esos instantes, la chica flaqueó con el pie
derecho en el momento en el cual intentaba hacer un conjuro en contra
de Lebius. Sin embargo el chico se dispuso rápidamente a ayudar a la
chica y dejarse usar como apoyo. En esos instantes la muchacha lo
abrazó del cuello con las dos manos hasta llegar a sentarse en una
roca cubierta de pequeños copos de nieve. Momento en el cual se
dispuso a hablarle decentemente:
- Creo que te debo una disculpa... Gracias por tu ayuda, por cierto me llamo Hela. Soy la Hermana menor del Rey de los Morutis, Hela II.
- Oh gracias a dios que estás bien, bueno, gusto en conocerte. No te preocupes, supongo que es algo normal el tenerle miedo a un completo extraño.
- Pero... al contrario, tú tenías plena confianza en mí.
- Supongo que es porque sé que no eres una chica de malas intenciones.
Durante la
conversación unos pequeños copos de nieve empezaron a caer, los
cuales poco a poco empezaron a tomar fuerza hasta convertirse en una
fuerte ventisca. Los magos al ver tal ventisca se dispusieron a
esconderse en una pequeña cueva cercana al sitio al cual estaban.
Una vez llegaron a la cueva la pequeña decadencia de la maga había
empeorado, Lebius al ver a la chica en tal estado decidió dejar la
bufanda que traía al cuello en la intemperie para después usarla
como una bolsa de hielo, y así bajar la fiebre de la hechicera, al
igual el joven dispuso su túnica para que la chica no se enfermara
aún más. Lebius agotado y sin fuerzas tras haber cargado a Hela
hasta la cueva decidió abrazar a la nigromante y así pasar la noche
hasta la mañana siguiente.
Por favor decidme si entendeis la historia o si realmente es confusa, me sería de gran ayuda al igual que me haría mejorar la siguiente parte de esta historia.
ResponderEliminarTambién podría hacer una mejor aclaración si pensáis que es necesario.